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Poliomelitis


La poliomelitis es una enfermedad infecciosovírica, que afecta fundamentalmente a los niños, aunque con menor frecuencia también ataca a los adultos. Aparece en brotes epidémicos en algunos países y en forma endemoepidémica en otros. Tales variaciones dependen del estado inmunitario de una población frente a la infección por el virus de la poliomelitis.

Esta enfermedad, es causada por un virus que infecta el organismo a través de contagios interhumanos o bien por vía indirecta, cuando actúan como vehículo los líquidos que usa el hombre en su vivir cotidiano. Estos líquidos, tales como el agua, la leche, entre otros, pueden ser contaminados por el propio hombre o por aguas residuales que contaminan las condiciones de agua potable. La propagación interhumana del virus a través de individuos aparentemente sanos queda explicada por los siguientes hechos: el virus penetra en el organismo por vía digestiva y anida en la faringe y, especialmente, en el intestino, donde se reproduce extraordinariamente y es eliminado mediante las heces. Origina una enfermedad de determinismo faríngeo o digestivo, y sólo en el uno por ciento de los contaminados causa parálisis. En los restantes, la enfermedad se reduce a unas simples anginas o a un trastorno intestinal que cura espontáneamente. El individuo que ha sufrido esta infección, queda definitivamente inmunizado, porque se ha formado en él una tasa de anticuerpos suficientes para ejercer una auténtica y activa protección. Esta situación antigénica es la que crea también la vacunación antipoliomielítica. La ingestión de repetidas dosis de vacuna por virus inactivado crea un estado de inmunidad prácticamente permanente. La inyeción de virus muertos (vacuna Salk) determina igualmente una reacción inmunitaria, aunque menos activa y duradera que la vacunación por vía oral tipo Sabin.

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La contaminación de una persona no vacunada, desencadena una enfermedad que empieza clínicamente, tras un período de incubación de 10 o 12 días, con anginas o trastornos digestivos, acompañados de ligera elevación térmica. En las formas no paralíticas, el cuadro clínico queda reducido a esta sintomatología, tan poco característica. En las formas paralíticas se añaden a los citados trastornos dos síntomas clínicos absolutamente característicos: fiebre (con elevaciones entre 38 y 39º), y dolor (localizado en las extremidades tanto superiores como inferiores y aumenta durante los intentos de movilización).Aparecen los espamos y calambres musculares, extremadamente dolorosos y de curso progresivo. Este período, llamado preparalítico, se caracteriza por dolor y fiebre, cuya duración es de 2 o 3 días y que desemboca en el período paralítico, durante el cual se instauran las típicas parálisis musculares que pueden afectar a cualquier grupo muscular, aunque preferentemente, extremidades inferiores. En ocasiones, los músculos paralizados son los intercostales y otros que tienen por cometido la ventilación pulmonar, con lo cual se constituyen las llamadas formas respiratorias de la parálisis infantil.

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El curso de la poliomelitis puede ser muy desfavorabe, especialmente cuando concurren los llamados factores de gravedad, entre los cuales destaca por su importancia, la forma respiratoria de la poliomelitis. Otro factor de gravedad es la participación del tronco cerebral y aún del propio encéfalo, en el proceso lesional.

Fecha de publicación 2015-07-11 06:29:58.

Actualizado el 21-09-2017 01:10:44
Por Neipol

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