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Bebés en verano


Muchas veces se suele comentar, que el verano es un período de tiempo del año, que no es bueno para los bebés. Esto es totalmente falso!

Tomando las debidas precauciones, y siempre que las temperaturas no lleguen a límites extremos, este tiempo es muy bueno para los bebés. Las razones básicas para sostener esta afirmación, son que se les permite permanecer mucho más tiempo fuera de casa, llevar poca ropa, y hasta prescindir del molesto pañal y jugar desnudos, algo que a los más pequeñitos les fascina por completo.

En realidad, todo su organismo puede beneficiarse en esta época: las irritaciones se curan más rápidamente, y los gérmenes y otros agentes que pueden causar catarros o resfríos, proliferan mucho menos.

El aire libre, el agua, el pasto, la arena, y muchos otros elementos de la naturaleza, crean las condiciones óptimas para que los bebés se estimulen y empiecen a ganar independencia y autonomía.

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Pero no sólo se trata del buen tiempo, la dedicación de los padres y el momento relajado contribuyen a que ellos pasen muy bien y aprendan al mismo tiempo. Se trata de un período intenso y repleto de aventuras y emociones, ideales para estimular sus sentidos, su aprendizaje y su desarrollo.

Se sentirán con mayor libertad, volviéndose más activos, pataleando, gateando, caminando y dando importantes avances en su desarrollo. Tanto física como intelectualmente, las vacaciones de verano constituyen para los bebés la época de los grandes progresos.

Ahora bien, los padres, deben cumplir con los cuidados necesarios para que el resultado sea óptimo, por ejemplo, no exponiendo nunca al sol a un niño menos de seis meses. El bebé deberá estar bien protegido. Para aquellos pequeños más grandes, e imprescindible que usen sombrero, camiseta, protector solar y sombrilla.

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Tampoco hay que dejarlos solos en la orilla del mar, ni siquiera un instante. Hay que tener precaución de que nadie lo empuje o lo tire. Si se mantiene sentado, podemos acompañarlo a la orilla y dejarlo que chapotee a gusto en un sitio tranquilo, donde no puedan llegar la olas y no exista peligro alguno.

La arena también tiene sus peligros. Al igual que el agua, es un medio ideal para el juego, pero es necesario estar atentos a que no se la metan a la boca o a que no les entre en la nariz. La mejor precaución, es la vigilancia constante, eso permitirá quitarle de las manos cualquier objeto peligroso que encuentre.

Fecha de publicación 2008-07-27 19:50:00.

Actualizado el 29-09-2017 22:50:52
Por Neipol
Categoría: bebés, sol, verano

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