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Nostradamus Profecias Ciertas o No


Nostradamus, un hábil médico fascinado por el ocultismo, se arriesgó a la ira de la Iglesia Católica al predecir 20 siglos de historia. ¿Fue un visionario o su legendaria exactitud es apenas un mito duradero?

El vivaz y pequeño hombre de barba larga e hirsuta era una curiosa figura en la suntuosa corte renacentista de Enrique II de Francia. Hijo de judíos conversos, aficionado a la astrología y otras artes dudosas, Nostradamus fue invitado a París en 1556 para dar una exótica diversión. Pero sus profecías acerca del rey estaban destinadas a darle fama internacional. Una de ellas era directa pero ridícula, sugiriendo que “un hombre tuerto” pronto sería rey. La otra era característicamente críptica, abierta a interpretación: “El joven león vencerá al viejo en el campo de batalla, en una sola lucha. Perforará sus ojos en su jaula dorada; dos heridas en una, y luego morirá una muerte cruel.”

El 10 de julio de 1559, cuando el rey participó en una justa de caballería, un extraño accidente hizo que la lanza de su oponente atravesara el dorado casco real sobre su ojo izquierdo. El aterrado conde de Montgomery era más joven que el rey; la astillada arma hirió por segunda vez al monarca en la garganta. Enrique padeció una agonía de dolor durante 10 días. A lo largo de ese lapso supuestamente profetizado fue el único rey tuerto que ha tenido Francia. Las palabras de Nostradamus fueron recordadas con asombro a lo largo del territorio del reino. La Iglesia Católica, implacablemente opuesta a magos y hechiceros, prefería poner en la hoguera a este profeta peligrosamente preciso. Los campesinos, pensando que la profecia en realidad era una maldición, quemaron su efigie. Se salvó de ser ejecutado por la protección de la viuda reina Catalina.

Héroe en la peste
Nacido el 14 de diciembre de 1503 como Michel de Notredame en Saint-Rémy, Provenza, el más controvertido vidente de la historia estudió medicina. Pero sus estudios se interrumpieron cuando la peste bubónica arrasó el sur de Francia en 1525. Mientras muchos médicos huyeron empavorecidos, Michel trató valientemente a los enfermos de tan contagioso mal. Pero cuatro años más tarde casi se le negó la licencia al graduarse, tal vez por los cargos elevados por colegas envidiosos. Pero la gratitud del campesinado y el respeto de sus condiscípulos desembocaron en su total rehabilitacion. En 1533 practicó en Agen, una aldea sobre el río Garona, y desposó a una joven mujer descrita como “pudiente, muy hermosa y admirable”. Tuvieron un hijo y una hija, pero la Inquisición, oficina de la Iglesia dedicada a suprimir la herejía, intervino en sus vidas. Nostradamus (como se autonombraba) fue llamado a comparecer ante una corte de la Iglesia, acusado de hacer un comentario irrespetuoso acerca de una estatua de la Virgen María. Al regresar de la comparecencia, un rebrote de la peste se llevó las vidas de su esposa e hijos. Durante la siguiente década el compasivo médico se convirtió nuevamente en galeno itinerante, adquiriendo la reputación de obrar milagros. Luego de recompensársele con una muy justa y oportuna pensión vitalicia, se estableció en Salon, entre Marsella y Avinón, inició un negocio de cosméticos y se casó con una rica viuda que le dio seis hijos.

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Revelaciones en el desvan
Como su flamante seguridad financiera le hizo innecesaria la práctica médica continua, Nostradamus se dedico a estudiar las artes místicas. Los “bárbaros” pueblerinos, como llamaba a sus vecinos, vieron con sospecha su interés por la magia y la astrología. Convirtió su desván en observatorio desde donde, encaramado en un trípode, contempló la estrellada bóveda celeste y afirmó recibir los secretos del futuro mediante “la luz interna, la voz” Al principio confinó sus predicciones páginas de una serie de almanaques que empezó a publicar en 1550, lo que era una práctica común en su época. Pero gradualmente perdió el interés en el mundano pronóstico del clima y las fases de la luna.

Envuelto en la oscuridad
Al borde de la guerra civil religiosa, Francia ofreció un campo fértil par sombrías y crípticas profecías que publicó en 1555, las primeras 100 de casi 2000 que estaban impresas en 1557. Estas Centurias tuvieron un éxito inmediato y lo llevaron hasta la corte. Admitiendo que había elegido deliberadamente “una secreta forma de expresión”, Nostradamus escribió en una jerga oscura hecha a base de francés moderno mezclado con palabras y frases italianas, griegas, españolas, hebreas y latinas. Cada predicción era un conjunto de cuatro versos, o cuarteto, aunque ninguno revela un don para la poesía. El vidente afirmó que su estilo casi incomprensible lo protegía del castigo de los poderosos, a quienes no siempre les agradaría lo que veía en sus futuros. Observadores más escépticos han sugerido que la vaguedad era una evasión deliberada, permitiendo así que, después del hecho, la interpretación quedara abierta. En consecuencia, tal vez por esto existan unas 400 interpretaciones distintas de las Centurias, cada una tratando de descifrar los secretos de las profecías que continúan hasta el año 3797. “Mis escritos serán comprendidos mejor después de mi muerte”, escribió con su estilo particular.

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Consejero real
En la turbulenta Francia había muchos que, como la reina Catalina, no querían esperar a la vindicación histórica del médico vidente. Su predicción acerca de su fallecido marido fue suficiente. Indudahlemente, ella fue responsable de su nombramiento como médico residente de su hijo, el rey Carlos IX. Según una leyenda popular, Nostradamus una vez invocó a un ángel llamado Anael y le pidió revelar en un espejo mágico los destinos de los hijos de la reina. Mostró que éstos reinarían brevemente, mientras que su odiado yerno Enrique de Navarra sería mandatario durante 23 años. La deprimida reina exigió detener el desagradable espectáculo. En realidad, Nostradamus probablemente visitó la corte para leer los horóscopos de ella y sus hijos. Es posible que haya tenido el cuidado de expresar en términos ambiguos las lecturas desconcertantes, pues los monarcas absolutos -por mejor disposición que tuvieran hacia los adivinos- eran conocidos por castigar al mensajero de malas noticias.

Celebridad controvertida
Pierre de Ronsard, uno de los más grandes poetas de Francia, escribió de su contemporáneo: “Como un oráculo, durante muchos años predijo la mayor parte de nuestros destinos.” Era claro que el profeta gozó del respeto de la realeza y la fama que creció hasta su muerte en 1566. Inevitablemente, muchos vieron su obra con escepticismo o, peor aún, lo consideraron un hábil charlatán que usó a los crédulos. Algunos académicos interpretaron que Nostradamus también predijo su propia muerte: “Cerca de una banca y una cama seré hallado muerto.” Luego de anunciar que no sobreviviría la noche, sucumbió a la gota y se le halló muerto a la mañana siguiente en su habitación, solo, junto a su escritorio.

Fecha de publicación 2007-11-27 21:30:00.

Actualizado el 14-11-2017 23:04:16
Por Neipol
Categoría: OffTopic

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