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La historia de Sri Lanka


Cuando Marco Polo regresaba de su primer viaje por Asia, y tras haber navegado durante días por el mar de Bengala, nuestra misteriosa isla con forma de lágrima salió a su encuentro, quedando fascinado el mítico viajero por la profunda belleza de sus costas y la extraordinaria hospitalidad de sus gentes. Dio el nombre de Ceilán a esa mágica tierra, siendo a partir de ese momento un enclave fundamental en la estratégica ruta de las especias y desempeñando un papel de puente de la futura presencia europea en Asia. Hasta tal punto fue así, que fue colonizada sucesivamente por las más poderosas e influyentes metrópolis. Portugueses, holandeses e ingleses, siempre suspiraron por poseer esta pequeña perla en forma de isla para poder así, extender sus imperios hasta el más lejano oriente.

Esta tan deseada isla, es un país independiente desde que, en Febrero de 1948, sus ciudadanos deciden iniciar una nueva andadura sin la protección e influencia de un imperio británico que contemplaba cómo su poder se iba fundiendo cual acero por los numerosos movimientos de liberación asiáticos que elevaban la temperatura política a un grado difícil de controlar en tan lejanos territorios.

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El país que nuestros antiguos libros de texto conocían como Ceilán, pasó a denominarse Sri Lanka en 1972, creando por ésto una gran confusión. Se trataba del nombre original con el que los Cingaleses y Tamiles se refería a su tierra, siendo “Lanka” un antiguo rey guerrero y “Sri” el calificativo de resplandeciente.

Su historia va ligada más legendarias epopeyas y se pierde en la bruma de la noche de los tiempos, no en vano la segunda montaña más alta y espectacular de la isla, es denominada el pico de Adán, y es conocido por tratarse del lugar donde el primer hombre se refugió tras ser expulsado del paraíso, o donde Buda se detuvo una vez en su larga peregrinación en búsqueda del nirvana, y además, donde Rama, ayudado por su aliado Hanuman (el dios mono), luchó ara rescatar a su consorte Sita de las garras del malvado rey Lanka, usando en su huída, como puente, las miles de diminutas islas que unen a India y Sri Lanka.

Sri Lanka fue líder espiritual de la religión Theravada, la cual fue expandida a todos los países asiáticos, a la vez que se iniciaban conversaciones con la poderosa vecina del norte, para que ésta aceptara a los descendientes de aquellos que en su día emigraron hacia la fértil isla. Los contactos sucedieron durante años sin frutos aparentes hasta que en los inicios de los años 60, un acuerdo hizo que 600.000 tamiles fueran repartidos a India, concediendo al gobierno al mismo tiempo la ansiada ciudadanía a otros 375.000 de ellos. Se produjeron tensiones y conatos de conflicto y el poder cingalés tuvo que ceder finalmente, autorizando a permanecer con plenos derechos a otros 92.000 tamiles de las montañas, que siempre consideraron a esa como su tierra.

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Actualmente, los tamiles constituyen el segundo grupo étnico en importancia, aunque ese 20% que ellos representan no se refleja luego en la vida política cingalesa. Viven alrededor de la península de Jaffna y son de religión Hindú mayormente. Un 70% de la población es cingalesa y seguidora del budismo, siendo el grupo de los Kandianos (4 millones) los pertenecientes más altas e influyentes castas. El restante 10% se reparte entre árabes, malayos y blancos descendientes de europeos.

Actualizado el 25-10-2015 02:12:31
Por Francesca Neipol
Categoría: OffTopic
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