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Cómo se hace un Presidente


Para ser un buen líder político no basta con quedar bien en la tele. Hay que satisfacer a públicos diferentes: al equipo que trabaja con uno, al propio partido y finalmente al mercado, es decir a los electores.

El producto que va al mercado electoral tiene tres aspectos: el partido, el candidato y el programa. De estos el más importante hoy en día es el candidato, ya que un error puede provocar la disolución del partido si el daño que ha recibido su imagen es irreversible.

Un dato curioso es que, según se admite en el oficio, hay políticos que parecen distanciarse de los consejos de sus asesores, pero realmente les dan mucha importancia, lo disimulan para no aparecer como títeres de los primeros. No obstante un candidato no puede confiar solamente en su personalidad y en los sabios consejos de su asesor de imagen. El partido que le arropa es básico.

Es bueno acotar los tres modelos psicológicos de los líderes políticos. El primero de ellos, es el político líder, cuya acción es permanente y organizada con resultados que perduran durante mucho tiempo. Es un verdadero idealista pero se organiza de forma realista. Inteligente, atento y responsable. No promete imposibles pero su gran personalidad le lleva a veces a la intransigencia. Para esto hay que dotarle de un buen equipo que sea capaz de liberarle de estos defectos. En una segunda instancia debemos mencionar al político habilidoso. Su acción es arrolladora pero improvisada y dirigida. Hábil negociador y con grandes dotes oratorias, aunque peligroso por su ambición, compra poder a cualquier precio. Busca resultados instantáneos a favor de la popularidad. Su ideología es variable y sus puntos débiles son el sexo y el dinero. El tercer perfil corresponde al polìtico flemàtico, quien es objetivo, ordenado y de vida regular. Sencillo y educado pero inicialmente cosecha poco éxito. Se le aprecia cuando se le conoce y es reservado en sus contactos sociales.

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Una de las cualidades del líder aspirante es el “sex-appeal”. Para ello debe contar con un buen asesor de imagen. En la práctica cada vez tienen que ser más guapos: hoy Abraham Lincoln, con aquella mandíbula, no ganaría a Bill Clinton. Kennedy introdujo un estilo todavía vigente, el tìpico politico lindo. Ganó en televisión, pero la gente que escuchó los debates por radio dió como ganador a su adversario.

Actualmente el perfil ideal de un político, según las encuestas mundiales, es el siguiente: alrededor de 40 años, físico atractivo, máxima honradez y seriedad, simpatía, más bien progresista, con claro pasado democrático, buen orador y partidario de pactos, realista, favorable a la Paz pero dispuesto a defender la soberanía de la Nación, gran capacidad de decisión, formaciòn universitaria, experiencia política o empresarial y no apoyado por grupos económicos que puedan constituírse en poderes fácticos.

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Fecha de publicación 2008-04-14 20:16:00.

Actualizado el 23-08-2017 17:38:13
Por Neipol
Categoría: OffTopic

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