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Cómo congelar a los muertos: la criogenización


Cuando se ha dictaminado la muerte legal de una persona, empieza una compleja operación para conservarla a una temperatura que roza los 200 grados bajo cero.

Antes de las 24 horas (etapa de enfriamiento), se extrae parte de la sangre y se inyectan líquidos conservantes para retardar la descomposición. Después, se traslada el cuerpo cubierto de hielo a 2 grados, al centro criónico.

Dos días después, se lleva a cabo la etapa de perfusión crioprotectora. En ella se practica un “by pass” y se drena la sangre mezclada con la solución conservante.

Durante 5 horas, se le aplican 40 litros de crioprotectores y otros productos químicos. Se perfora la cabeza para saber si llegan los anticongelantes y para comprobar la temperatura.

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Del tercer al séptimo día, se procede con la congelación. Se introduce el cuerpo en una cuba de silicona líquida, envuelto en bolsas de plástico con cables conectados al cráneo. Se añaden botellas de arena para que el cuerpo quede totalmente sumergido. Progresivamente, se va reduciendo su temperatura hasta llegar a los 196 grados bajo cero.

Del octavo al duodécimo día, el cuerpo a 196 grados bajo cero, se guarda en un saco isotérmico y se pone dentro de un recipiente individual con nitrógeno líquido.

Al cabo de 2 semanas, entra finalmente en un tanque tubular de acero donde el cuerpo, junto a otros, queda boca abajo para que la cabeza sea la última en sufrir los efectos de una posible descongelación. En el mismo o en otros recipientes, se conservan sólo cabezas que también han sido sometidas a la criogenización.

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Fecha de publicación 2008-06-15 22:23:00.

Actualizado el 26-09-2017 22:18:29
Por Neipol
Categoría: OffTopic

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