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Quemaduras e insolaciones en niños


A pleno sol
La piel de los niños es muy sensible a los rayos del sol. Por eso, en verano y en la playa, nada mejor que una sombrilla y la remera. Además hay que aplicarles, cada dos horas como mínimo, un producto solar con alto factor de protección -de 6 a 8, en niños de más de dos años, y de 12 a 15, para los bebés-.

Quemaduras solares: Suceden siempre por una sobreexposición al sol. Provocan enrojecimiento de la piel, escozor y dolor. Ante una quemadura leve, lo primero que debe hacerse es enfriar la piel dañada con una esponja suave o compresas frías, y aplicar después una loción hidratante especial para aliviar los efectos del sol, es decir, un after sun. Nunca cremas grasas ni aceites.

Las quemaduras más graves adquieren un color rojo-violáceo, producen ampollas, dolor y fiebre. Si el niño es grande, se le puede aplicar una pomada específica para quemaduras solares y dejar que se curen al aire. Cuando el chico es pequeño, conviene acudir al médico. Se debe beber mucho líquido para rehidratar la piel.

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Insolaciones: La insolación es más grave que la quemadura. Se produce también por pasar demasiadas horas seguidas bajo el sol sin protección. Sus síntomas pueden ser: piel roja, reseca, caliente, o bien, palidez, agotamiento, sudor frío y dolor de cabeza, mareo, vómitos… En este caso hay que actuar inmediatamente trasladando al niño a la sombra, a un lugar fresco y aireado, y aflojarle las ropas.

Si está pálido, hay que colocarle la cabeza más baja que los pies, y si está enrojecido, ponerlo en posición elevada, sobre un almohadón. Abanicarlo y aplicarle compresas húmedas para que descienda la temperatura. Al mismo tiempo, ofrecerle líquidos: agua fría -no helada- con sal, limón y azúcar. Conviene avisar al médico.

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Golpe de calor: Es diferente de la insolación o la quemadura, pero también lo produce el sol. Sus síntomas son el enrojecimiento de la piel, que a la vez está húmeda y muy caliente, fiebre, dolor de cabeza, aturdimiento y, algunas veces, vértigo y delirio.

Cuando se presenta, y mientras viene el médico, lo más urgente es disminuir la temperatura corporal, sumergiendo al niño en agua tibia y envolviéndolo luego en una sábana o toalla mojada, hasta que la fiebre baje.

Fecha de publicación 2008-09-25 11:22:00.

Actualizado el 12-11-2016 21:04:12
Por Francesca Neipol
Categoría: niños, verano

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