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Esterilidad – Infertilidad


Llamamos así a la imposibilidad de concebir o bien al fracaso de la función generativa. Se consideran estériles un 10% de las parejas, y no puede aceptarse que existe esterilidad hasta que una pareja lleva dos años de relaciones sexuales normales. La creencia muy generalizada de que la causa de la esterilidad es siempre de origen femenino, es un gran error, que actualmente no puede aceptarse. El hombre es también responsable de la esterilidad en un 40% de los casos, a pesar de conservar las funciones sexuales aparentemente normales. La esterilidad debe ser tratada en común, debiendo la pareja acudir a un ginecólogo responsable.

Es importante repasar detalladamente con el ginecólogo, los hábitos de actividad sexual. Algunas parejas no efectúan coitos con la frecuencia suficiente para que sobrevenga una gestación veces por motivos religiosos, hay quienes distancian las relaciones sexuales tal que no tienen lugar en los momentos de mayor fecundidad. Si los ciclos de la mujer son cortos, y sus períodos menstruales relativamente largos, la ovulación puede corresponder al período de abstinencia. O a la inversa, la frecuencia de coitos puede disminuir o agotar parcialmente la capacidad de producción de espermatozoides del varón, por lo cual unos días de reposo mejorarán el contenido de la eyaculación de éste. Además, la posición adoptada durante un coito o después de él, puede influir en las posibilidades de la concepción.

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Entre las causas de esterilidad podemos encontrar: en el hombre, primeramente los trastornos de los espermatozoides. Cuando existe ausencia completa de ellos se dice que hay azoospermia; y cuando hay una disminución se denomina oligoespermia. Un hombre normal tiene en cada eyaculación de 60 a 120 millones de espermatozoides por centímetro cúbico. Cuando hay menos de 40 millones por centímetro cúbico existe una oligoespermia y es difícil la fecundación. La falta de espermatozoides puede ser debida a una obturación, a falta de desarrollo de las vías genitales masculinas, o a adherencias causadas por infecciones tuberculosas o gonocócicas antiguas. Su disminución además puede ser debida a trastornos hormonales. Otro trastorno masculino es la impotencia, más o menos escondida, y que puede obedecer a causas orgánicas, cuando existe una enfermedad del pene, o a causas psíquicas, entre las que puede figurar la repulsión más o menos larvada hacia la pareja.

Otra clase de trastornos, son lo mixtos, o sea, que abarcan al hombre y a la mujer. Son por ejemplo los obstáculos a la ascensión de los espermatozoides en un medio vaginal hostil, por moco anormal, exceso de acidez, inflamaciones del cuello del útero denominadas cervicitis, entre otras.

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En la mujer, igual que en el hombre con los espermatozoides, pueden existir en primer lugar los trastornos de la ovulación, con falta de ovulación o con óvulos de vitalidad disminuida. La existencia y exactitud de la ovulación puede determinarse mediante la temperatura basal. Vienen después los trastornos que producen una obstrucción de las trompas e impiden el paso del óvulo desde el ovario al útero; concretamente es ésta una de las causas más frecuentes de esterilidad femenina y es el resultado de una tuberculosis, gonococia o inflamaciones que han curado con adherencias. También pueden dificultar el coito la vulva más o menos cerrada y el vaginismo, que consiste en un espasmo de vagina, algunas veces muy difícil de vencer. Así mismo entre las causas femeninas deben citarse las hormonales. Naturalmente, tanto en el hombre como en la mujer, los trastornos del desarrollo son motivos de esterilidad.

El tratamiento de una esterilidad es complejo, paciente y largo. Debe seguirse y explorarse cada una de las partes del aparato genital de ambos cónyuges.

Fecha de publicación 2007-12-28 23:39:00.

Actualizado el 07-08-2017 00:42:57
Por Neipol

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