Inicio

Engaños a la hora de adelgazar


Un alto porcentaje de la población se siente aquejada por dificultades con la forma y tamaño del cuerpo o con la manera de vivenciar la comida. Los hábitos alimenticios, la elección de los alimentos o simplemente el deseo de verse diferente, resultan disparadores de conductas poco beneficiosas para la salud psicofísica del individuo. Lamentablemente, los trastornos alimentarios son vividos como algo superficial, oculto y vergonzoso, retrasando la consulta con el médico, lo que redunda en un sufrimiento callado. El desarrollo de conductas familiares erróneas, como beneficiar con golosinas o la utilización del postre como premio o castigo, la costumbre de restringir las comidas arbitrariamente o la de contabilizar calorías ante los niños, son francamente perjudiciales y en ocasiones el comienzo de patologías alimenticias.

Ahora bien, más allá de los problemas de conductas, están las “mentiras piadosas” que inventamos a la hora de reconocer el sobrepeso… Cuántas veces hemos escuchado “Es un problema de hormonas”, “Yo no como nada y engordo”, y otras muchas “frases célebres” de este tipo… Por eso, no hay que mentirse y tomar medidas para reparar el camino del ordenamiento alimenticio.

LEER  Qué significa hipnosis?

Muchas personas comen más de lo que piensan, o sea comen grandes cantidades sin percibirlo, ellas toman como normal la comida abundante, sin saber que están generando en su cuerpo un exceso calórico y energético responsable del peso elevado. Aquel que aprende a medir las cantidades, a degustar los alimentos, a reconocer la sensación de hambre y la saciedad, incorporar el concepto de comer placenteramente, desarrollando naturalmente la necesidad de comer menos y la convicción de bajar de peso por elección y no por obligación (“tengo que hacer dieta”).

Por otra parte, la restricción alimenticia natural se asocia con la disminución de peso. Los estudios muestran una relación inversa entre el peso corporal y el estatus social, estos datos se refieren a que en las clases sociales más bajas se ven casos de pesos más elevados y viceversa, esto responde al modelo alimentario. Un menú económico tendrá alto contenido de harinas y grasas y un plan alimentario equilibrado considera el consumo de carnes (vaca, pollo y pescado), verduras, frutas, legumbres y lácteos, lo que se traduce en un plan saludable pero mucho más costoso.

LEER  Consejos para quemar calorías

En relación a la restricción auto impuesta (“estoy a dieta”), es común escuchar mujeres de mediana edad, que adhieren a planes alimentarios restrictivos francamente inadecuados, con ello logran mantener el peso en un nivel bajo pero sólo por poco tiempo, lo que les genera gran sensación de frustración y de enojo cuando aumentan de peso aunque se trata sólo de unos gramos. Está comprobado que cuanto mayor es la restricción, mayor es el peligro de desborde en cuadros de sobrealimentación descontrolada.

La frecuencia de las comidas es también otro punto importante a mencionar. La relación entre la frecuencia de las comidas hechas en el día y el desarrollo de obesidad no está claramente establecido, pero se sabe que los pacientes que tienen mayor peso “picotean” y comen más de cuatro veces al día. Si bien se pueden agregar pequeñas ingestas entre las comidas principales, éstas deberán ser de muy bajo valor calórico.

Fecha de publicación 2014-03-03 02:29:54.

Actualizado el 25-07-2017 05:42:25
Por Neipol

Deja un comentario