Inicio

Estados de angustia y estados de ansiedad


Los problemas de la vida diaria y el estrés, son factores precipitantes tanto de la angustia como de la ansiedad. Ambas, son términos a menudo, difícilmente distinguibles, aunque psiquiatras y psicólogos han tratado de definir sus elementos diferenciales.

En la angustia, el individuo tiene un temor difuso, no está en relación con una situación o experiencia determinada, siendo la sensación central la anticipación de una catástrofe futura inminente relacionada con problemas económicos, de salud, miedo a morir, a volverse loco, etc.

En cuanto a la distinción entre ansiedad y angustia, que son expresiones equivalentes, podríamos decir que la ansiedad está muy mediatizada por la aprensión, la preocupación y la anticipación, y que la angustia es más física, más drástica y aguda.

La angustia es una reacción que pertenece a los seres humanos, que puede ser adaptativa, favorecedora del rendimiento y la motivación. La angustia patológica, por otro lado, inhibe el rendimiento, es desproporcionada con respecto a los acontecimientos con los que está relacionada o, incluso, aparece como un estado de aprensión y miedo en ausencia de circunstancias peligrosas.

LEER  Cuando volar produce pánico

Por definición, dos formas de estados de ansiedad o angustia, pueden presentarse: una forma aguda, donde lo característico son os ataques de pánico recurrentes a inexplicables; y una segunda forma donde el estado de ansiedad es crónico y existe una preocupación excesiva sobre varios aspectos vitales.

En la ansiedad aguda (Trastorno por Angustia), lo definitorio son los ataques de pánico, consistentes en un inmerso sentimiento de aprensión acompañado de desagradables y alarmantes sensaciones físicas, que suelen ser las siguientes: palpitaciones, diseña, mareo, ahogo, escalofríos, debilidad, cefalea, dolor de pecho, desmayo, temblor, sudor, miedo a morir, visión borrosa, diarrea, molestias abdominales.

La ansiedad crónica (Trastorno por Ansiedad Generalizada), supone un estado de tensión interna, crónico y persistente, donde una variedad de síntomas físicos está presente: cefalea, sensación de inestabilidad, visión borrosa, boca seca, sudor sobre todo en las manos, pies y axilas, peso en el estómago, náuseas, palpitaciones, micción frecuente, hormigueo en las extremidades, dolores musculares, pesadez en piernas o brazos, fatiga, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, preocupación y aprensión. En este caso, a diferencia de la persona que sufre ataques de pánico, existe una ansiedad constante y crónica y, aunque puede haber exacerbaciones nunca con la agudeza e intensidad de los ataques de pánico.

LEER  Agorafobia o situaciones sin salida

La vulnerabilidad psicológica para padecer estados de ansiedad y angustia la han centrado los psicólogos sobre los estilos de interpretación del mundo y de sí mismos que tienen estos pacientes, es decir, el estilo de pensamiento, la forma de contarse las dificultades ambientales, y por lo tanto, de reaccionar ante ellas.

Los problemas de la vida diaria y el estrés serán factores precipitantes de respuestas exacerbadas y patológicas.

Desde un punto de vista psicológico, los pacientes con Ansiedad Generalizada suelen estar muy preocupados por la aceptación de los otros, la competencia, la responsabilidad y el control del ambiente y de sí mismos.

Fecha de publicación 2014-07-20 17:24:35.

Actualizado el 23-09-2017 03:46:52
Por Neipol
Categoría: angustia, estrés, pánico

Deja un comentario