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Cómo enfrentarse a los 40 sin morir en el intento


Al llegar a la madurez, la persona en una primera instancia adquiere su total equilibrio. Ya está establecido laboralmente, así como también en el ámbito afectivo, y las grandes crisis de identidad han quedado como un recuerdo de la juventud. Este equilibrio con frecuencia, es sólo un espejismo…

En este último caso, se da una gran crisis. No toda la gente que sufren esta crisis tienen la misma edad. Los hombres tienden a padecerla antes que las mujeres, y en ellas muchas veces, está directamente relacionada con la llegada de la menopausia, temida en la mayoría de los casos simplemente por falta de información.

Con la llegada de la edad madura, se suelen plantear problemas de índole laboral, y entonces consecuentemente económicos, que afectan el estado psicológico de las personas. Estos problemas son generados por la inestabilidad de los actuales planes de empleo y la oferta real de trabajo.

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Se nos plantea un problema de existencialismo, tendiendo a hacer un repaso de lo que hasta entonces ha sido nuestra vida, y buscamos llevar a cabo aquellos sueños de la juventud no realizados. Miramos la vida desde un punto de vista crítico, poco práctico y al enfrentar la realidad con los sueños que quedaron atrás sin resolver, intentamos, ansiosa e impulsivamente, buscar una solución que en muchos casos nos produce una crisis de identidad.

Aquellas personas que no son capaces de manejar y resolver esta etapa de crisis, sufren un incremento de los niveles de estrés y ansiedad, y por lo tanto están más pendientes de lo que les falta que de lo que tienen.

Esto hace que nos enfrentemos a la vida de tres maneras distintas, ya sea sintiendo una extrema autocompasión por no poder encontrar esa solución; obteniendo una abrupta e intensa hiperactividad para lograr todo eso que nos faltó; o bien (y ésta sí es la mejor solución de afrontar la crisis) hacemos una autocrítica sincera, pero por sobre todo constructiva, sopesando objetivamente todo aquello que hemos conseguido y nos hace feliz, enfrentándolo con aquello que anhelamos y que realmente creemos que puede aportar beneficios a nuestras vidas. Enfrentarlo siempre desde la crítica, sopesar los pro y los contras y tomar una decisión razonada, no sólo pensando en nosotros, sino también en aquellos a los que puedan afectar nuestras decisiones.

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En conclusión, hay que afrontar los 40 con optimismo. La vida es para vivirla y cada época tiene sus buenos y malos momentos, centrémonos en los buenos y aprendamos a querernos con 100 años como cuando teníamos 25.

Fecha de publicación 2008-05-30 00:24:00.

Actualizado el 29-09-2017 13:06:22
Por Neipol
Categoría: estrés, sueños

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