Esta iluminación de estado sólido va ganando terreno y ya es moneda corriente en los pilots de señalización traseros de los coches.
El siguiente paso sera, sin duda, la iluminación arquitectónica.
Y es que a bombillas y fluorescentes les ha salido un competidor prácticamente imbatible: no sólo los leds son seguros -son de bajo voltaje y fríos al tacto- y ahorran energía -de dos a tres veces más-, sino que tienen una vida más larga al no tener filamentos que se fundan ni gases que se descarguen; su vida es 50 veces mayor que las bombillas y son más efectivas.
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