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Alimentación durante el embarazo


A los reconocimientos periódicos, y frente a una actitud de relajación, hay que añadir, para una conducción eficaz del embarazo, los cuidados de la alimentación. Una alimentación adecuada es fundamental para la salud de la madre y de su hijo. Una inmensa mayoría de veces, la alimentación suele pecar por exceso, por sobredosis, a causa del concepto equivocado de que la embarazada debe comer por dos.

alimentación-durante-embarazoEl aumento injustificado de alimento puede conducir a trastornos de hígado, riñón e intoxicación general, produciendo un cuadro de gravedad variable, según su intensidad, denominado científicamente gestosis. Pero, además, el excesivo aumento de peso puede alterar la buena marcha del parto y ocasionar desproporciones entre feto y madre, dificultando así el nacimiento del hijo por excesivo volumen.

En el extremo opuesto, si la alimentación es escasa, la madre adelgaza y el niño nace prácticamente con el mismo peso; tanto es así, que en la última contenida mundial, se observó que los hijos de madres prisioneras en campos de concentración registraban al nacer los pesos normales, casi exactamente igual que los hijos de madres bien alimentadas; y es que todo el gato calórico recae sobre la mujer.

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Las calorías necesarias se calculan entre unas 2 300 diarias, que aumentarán a 2 600 en la mujer que trabaja con esfuerzo corporal. El régimen debe ser completo y proporcionado entre los distintos principios inmediatos. Una proporción adecuada puede ser: proteínas (carne, pescado, huevos), 15% grasas, 30% hidratos de carbono (féculas, patatas, pastas, etc.), 55%.

Es conveniente ingerir diariamente unos 80 o 100 gramos de proteínas en la forma descripta, o sea en forma de proteínas animales, como la carne el pescado, los huevos; o bien compartirlo a medias con las proteínas vegetales, que son las legumbres, el trigo y la avena. Con 80 gramos de carne o pescado, medio litro de leche y un huevo, se cumplen diariamente, y de forma suficiente las necesidades de proteínas.

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Los hidratos de carbono deben limitarse a unos 350 gramos diarios, que se encuentran en el azúcar, los cereales y algunas frutas; y las grasas deben calcularse en unos 70 gramos diarios, que pueden encontrarse en la mantequilla, la manteca, los quesos y el aceite.

A esta serie de principios inmediatos hay que añadir minerales y vitaminas, que se pueden conseguir con cualquier buen preparado comercial de eficacia indudable.

Toda mujer embarazada debe adquirir el hábito de comer despacio y masticar bien; de hacer comidas moderadas, pero más frecuentes. Las comidas han de ser sencillas, evitando el abuso de fritos, la adición de especias, los embutidos, el pescado azul y los licores. El té y el café, si no excitan, pueden tomarse.

Fecha de publicación 2007-12-27 13:48:00.

Actualizado el 20-09-2017 11:15:41
Por Neipol

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