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Depresión infantil


El tema de la depresión en la etapa de la infancia, es muy impactante. Todos pensamos que se trata de un época de felicidad y alegría permanente, y que la tristeza y preocupación de quienes se encuentren en la niñez, son totalmente pasajeras. Sin embargo, este estado suele ser cada día mas frecuente y un trastorno totalmente conmovedor debido a su grave problemática.

Es necesario distinguir la depresión como respuesta emocional adecuada a un momento crítico, del cuadro patológico de depresión. Cualquier niño puede pasar por momentos depresivos como reacción frente a pérdidas o a cambios, lo que constituye una respuesta afectiva normal. Pero, cuando esta situación se hace crónica y no se puede superar con el paso del tiempo, constituye un trastorno emocional bastante complejo.

Como síntomas, son centrales el humor irritable o tristeza, así como la pérdida de capacidad para disfrutar. El niño se encuentra desanimado, sin ganas de nada, o crónicamente de malhumor, intolerante y con mal carácter.

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De esta manera, la depresión se manifiesta de manera enmascarada por medio de diversos trastornos que, a su vez, dan una impresión engañosa y dificultan su reconocimiento

Te ofrecemos una lista de estos síntomas, para que puedas reconocer esta clase de estado en los pequeños que te rodean:

· Disminución de autoestima: el niño tiene una imagen desvalorizada de sí mismo, es autocrítico, y tiene un sentimiento de inferioridad.
· Pérdida del interés: el chico se aburre es apático no tiene motivación juega poco y siempre está cansado.
· Retraimiento: le cuesta vincularse con el resto de los niños, no se integra bien con su grupo, tiende a aislarse, elige realizar actividades solitarias como mirar televisión un número excesivo de horas.
· Dificultad para manejar la agresión: tiene peleas frecuentes, rabietas, trastornos de conducta, o inhibición de la agresión (no pelea, ni se defiende tampoco).
· Pérdida de la capacidad de concentración: el niño se dispersa mucho, tiene dificultad para prestar atención. Esto conlleva a un descenso en el rendimiento escolar.
· Trastornos en el sueño: presenta insomnio o hipersomnia.
· Trastornos alimenticios: pierden o aumentan el apetito o el peso.
· Síntomas somáticos que no tienen una causa orgánica: cuanto más pequeño es el niño, más tiende a expresar sus problemas por medio de su cuerpo. En niños escolares, son más frecuentes las cefaleas.

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Fecha de publicación 2008-07-27 19:54:00.

Actualizado el 27-08-2017 05:38:54
Por Neipol

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