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Depresión en la tercera edad


Cuando una persona se jubila, se produce un violento corte de una rutina de muchos años de trabajo. De golpe, se encuentra con que no tiene nada para hacer. Pasadas las primeras semanas, es muy frecuente que se caiga en una depresión. Esta se manifiesta por la pérdida del entusiasmo, de las ganas de vivir, del interés por los otros y de la curiosidad.

Por eso, para no enfermarse de aburrimiento, es importante tener un proyecto que le dé sentido a la vida. Se trata de conectarse con aquellas cosas que realmente le atraigan e incentiven a seguir adelante. El contacto con la familia, participar de talleres o reunirse con personas que estén en su misma situación pueden ser la solución. ¿Lo peor? quedarse quieto y encerrado, como si el fin del trabajo estuviera emparentado con el de su vida.

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Fecha de publicación 2009-09-01 17:30:00.

Actualizado el 02-01-2018 16:09:08
Por Neipol
Categoría: depresión

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