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Ovnis en la Edad Media


Igualmente en la Edad Media proliferaron los avistamientos de ovnis, y gracias sobre todo a los «diarios» de los monasterios y a los propios monjes que pasaban gran parte de tiempo mirando el cielo, son innumerables los testimonios. Así, asegura el venerable San Gregorio de Tours en su «Historia Francorum» lo siguiente: «Un globo muy luminoso sobre voló el territorio de Francia, en el año 853.»
También extraído de la «Historia Eclesiástica gentis anglorum» existe un relato muy interesante de un hecho acaecido el año 664: «Una noche, mientras algunos monjes estaban orando en el cementerio anexo al monasterio de Barkong, al lado del Támesis, una gran luz bajó del ciclo, los iluminó y se dirigió al otro lado del monasterio, hasta que por fin se perdió en las profundidades del espacio. La luz era tal que haría parecer pálida la luz del sol de mediodía.» El autor de este informe es nada menos que el famoso historiador padre benedictino de la abadía de Wearmouth, conocido en toda la Iglesia con el nombre de San Beda el Venerable (672-735).
Un hecho ciertamente muy curioso lo relata el secretario de Carlomagno Eginardo, en su libro diario, donde dice que cabalgando un día del año 810 Carlomagno hacia Aquisgrán, se vio un gran globo descender del cielo vertiginosamente y luego dirigirse de repente hacia occidente, esta repentina aparición, junto con el enorme resplandor que emitía, espantaron al monarca pero sobre todo a su caballo, que se encabritó y derribó a su jinete malhiriéndolo. Precisamente, antes de la muerte de Carlomagno (814) aterrizó como relata el obispo Agobardus, una «nave, envuelta en una nube, con cuatro personas» ante la ciudad de Lyón. Estos visitantes, llegados de un modo extraño, lograron escaparse para no ser agredidos por la multitud enloquecida.

Y ya en plena Edad Media son abundantes las efemérides de relatos de avistamientos; veamos algunos: Pascuas, 1344: En la Villa de Feldkirch, Austria, cerca de la frontera con la colonia suiza, «un tronco envuelto en llamas» cayó sobre la plaza del mercado y, después de reposar allí un rato, se levantó y, en su vuelo en las alturas, desapareció de la vista de la gente.
Precisamente, con Colón empieza la Edad Moderna, donde también se siguen acumulando numerosos rastros de ovnis, y donde en pleno siglo XVIII nos encontrarnos con una narración directa sobre un hombre procedente de otro planeta que descendió de una nave voladora. El hecho se registró en 1790 en la localidad francesa de Alencon. Varios informes de la época lo  recogen. En resumen, el texto dice lo siguiente: «Un enorme globo envuelto en llamas se posó en la cima de una colina. Un hombre vestido con un atuendo muy ceñido salió del mismo y se perdió en los bosques cercanos.
Cuando los campesinos acudieron a comprobar el extraño fenómeno, el globo estalló silenciosamente ante ellos, sin dejar rastro ninguno.»

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Fecha de publicación 2007-11-26 19:08:00.

Actualizado el 26-10-2017 03:30:55
Por Neipol
Categoría: curiosidades

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