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Consejos para tener la mente sana



1 – Moderar la información:
La hiperinformación (dedicar excesivo tiempo a la lectura de diarios, o a ver televisión y escuchar la radio) genera ansiedad y estrés. Funciona al modo de una droga, por eso no podemos “despegarnos” de los noticieros esperando las últimas informaciones. Se genera un círculo vicioso que es necesario cortar para no seguir alimentando estos estados perjudiciales.

2- Limitar el encuentro con gente pesimista:
Quienes están permanentemente centrados en las dificultades y los problemas nos contagian su estado. Por supuesto esto no significa dejar de ayudar a los que sufren, sino cambiar mecánicas de relación que no son útiles. Como contrapartida es muy reconfortante alimentar vínculos con personas más abiertas a otras posibilidades, optimistas y creativas.

3- Recordar que siempre existe una salida:
Apartar de nuestra atención los pensamientos del tipo “no hay salida” o “estoy entre la espada y la pared”. Recordar que siempre hay una salida posible, aunque no sea la que exactamente deseamos. Encontrarla, muchas veces, depende de nuestra apertura mental y estado de ánimo más que de la realidad externa.

4- Decirle no al miedo y a la ansiedad del entorno:
Lejos de ayudarnos, el miedo y la ansiedad, cuando se vuelven emociones permanentes, nos paralizan. Pero las justificamos y nos parecen naturales porque estamos en una época en fa que mucha gente las comparte. Decimos frases del tipo “cómo no voy a estar ansioso, con las cosas que pasan” y es así que estas emociones colectivas se transforman en un obstáculo muy fuerte a vencer. No sólo se trata de lo que sucede en el mundo externo sino también de cómo “leemos” la realidad, qué hacemos con ella y -por ende- cómo nos sentimos ante la crisis.

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5 Revalorizar los vínculos afectivos:
El contacto emocional con la pareja, los hijos, los amigos y todos aquellos a los que queremos, es un alimento invalorable y una gran ayuda en momentos de crisis. Junto con mucha gente estresada y agresiva está creciendo también, poco a poco, las cantidad de personas amables, atentas y prontas al contacto y el intercambio gentil. También sirve, y mucho, la participación en grupos de todo tipo: de práctica de trabajos corporales, grupos literarios, artísticos, de práctica espiritual, etc.

6- Hacer proyectos:
Es importante apartarnos de la idea “no se puede hacer ningún proyecto”, incluso si los proyectos económicos nos están -por el momento- vedados o muy limitados. Existen numerosos proyectos que podemos encarar, aún sin dinero, ya sea proyectos individuales -como hacer una obra de arte o mejorar nuestro aspecto físico- o colectivos – incorporándonos en grupos vecinales, lugares de participación comunitaria o sencillamente uniéndonos a un grupo de amigos con un objetivo en común-.

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7- Trabajar el mundo interno:
El I Ching, uno de los libros más antiguos de la humanidad escrito por sabios chinos, alude en algunos de sus pasajes a los momentos de crisis, por ejemplo en uno conocido como “El Impedimento”. En momentos de impedimentos, de peligro externo, el I Ching sostiene que “La salida que conduce fuera de los impedimentos es el vuelco hacia adentro y la incrementación del propio ser”, la formación del carácter. Por eso en tiempos de crisis nada mejor que la lectura, el estudio, la reflexión o directamente la práctica de disciplinas que buscan el progreso interior como el tai chi, la meditación, el chi kung, o el yoga. Esas prácticas nos conectarán nuevamente con la vida, colmada de hechos tan simples y maravillosos como respirar, ver nacer una flor o escuchar la risa de nuestros hijos.

Fecha de publicación 2009-10-05 15:19:00.

Actualizado el 12-10-2017 14:32:52
Por Neipol
Categoría: Consejos, Salud

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