
¡Se acabó el hipo!.
Cuando su bebé tenga hipo y no encuentre la manera de quitárselo, póngale en la lengua unas gotitas de limón.
Hemorragia nasal.
Este es un método “mágico” que soluciona en pocos minutos y de forma natural el incómodo problema. Se coloca una compresa con hielo a la altura del tabique nasal inclinando la cabeza hacia atrás.
Torceduras.
Si tiene la mala suerte de doblarse un pie y ve que se le hincha, mientras espera para consultar al médico hágase la siguiente compresa: bata una clara de huevo y añada 3 cucharadas de harina. Ponga la mezcla en un paño y a-plíqueselo en la superficie dañada: sujételo con una venda y repita el proceso si es necesario.
Lumbalgias.
Para calmar el dolor, nada más barato y eficaz que poner en una sartén sal de cocina (o arena de la playa) y calentarla a fuego medio dándola vueltas con una cuchara de madera. Cuando esté caliente, métala en una bolsita de tela que a-tará para que no se derrame el contenido. Aplique entonces la bolsita sobre la zona lumbar. Notará enseguida una mejoría.
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