Antes de decidirse por una u otra posibilidad, es importante tener claros una serie de puntos de partida.
• Hay que plantear la rentabilidad de la inversión que se quiera realizar en función de dos variables: la frecuencia de uso del objeto en cuestión y el importe total del mismo.
• En el caso de que tenga un precio elevado, y según su empleo, es preferible alquilar.
• Si es de coste más asequible y puede amortizarse con el tiempo, es aconsejable la opción de la compra.
• Siempre hay que comparar varias empresas y tarifas antes de la elección.
• En el caso de decidirse por la compra y no tener un presupuesto muy elevado, no hay que descartar el mercado de segunda mano.
• En las opciones de alquiler, se debe examinar las cláusulas de los contratos que hablan de la responsabilidad ante posibles daños, desperfectos, retrasos o incumplimientos.
• Si se trata de una vivienda, hay que valorar antes las necesidades: la compra siempre requiere un mayor desembolso inicial, pero, a largo plazo, resulta lo más rentable.
Deja tu comentario
Te gusta?
Otras personas llegaron aquí buscando: No hay resultados, todavía...


