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Cirugía estética de mamas, implantes de silicona.


El volumen del pecho aumenta rápidamente durante el embarazo, preparándose para la subida de la leche, y culmina su crecimiento en el período de la lactancia. No existen normas fijas pero, en general, las mamas de por sí grandes resultan más afectadas. Ya que, lógicamente, el peso las hace caer.

Pero el verdadero problema surge cuando finaliza la lactancia. La glándula mamaria deja de funcionar, involuciona y vuelve a su tamaño. Si la piel -por falta de elasticidad o hidratación- no se retrae en la misma medida, el pecho quedará más grande y caído si la mujer ha acumulado mucha grasa. En algunos casos de mamas es-tructuralmente muy pequeñas, se volverá fláccido y vacío: es decir, sólo piel y pezón. Sea cual sea el caso, queda la solución de intervenir quirúrgicamente. Reducción de mamas. La operación dura unas dos horas. En ella se elimina la grasa sobrante y parte de la glándula mamaria, y se resitúa el pezón en su sitio. No se cortan los conductos galactófogos, por lo que, si hay un nuevo embarazo, se puede amamantar sin problema. Igualmente, tampoco se pierde sensibilidad.

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Prótesis y eliminación de piel. Es una de las operaciones más laboriosas, llega a durar hasta tres horas. Los dos pechos no suelen ser iguales y el cirujano tiene que actuar como un sastre cortando más piel en uno que en otro, colocando prótesis de distinto tamaño en cada mama y probando las “costuras” hasta que queden lo más simétricas posible.

Las prótesis no impiden la lactancia. Un tiempo de espera. Antes de someterse a una operación de aumento o reducción de mamas debe haber transcurrido, al menos, seis meses desde el momento en el que se deja de dar de mamar al niño. La razón de esta espera es permitir que la glándula mamaria recupere su volumen real y evitar que quede algún resto de leche.

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Salvo que existan razones para lo contrario, los cirujanos desaconsejan estas intervenciones si la mujer piensa tener más hijos, ya que la probabilidad de que la piel vuelva a estropearse es muy alta. La lactancia no perjudica.

Estéticamente la lactancia no beneficia al pecho, pero no es tan perjudicial como se piensa. Tampoco influye para nada -a no ser que se produzcan grietas o algún otro problema- que se dé de mamar más o menos tiempo. El verdadero peligro para el pecho radica en el aumento de volumen y éste es inevitable en el embarazo.

Fecha de publicación 2015-01-21 01:58:10.

Actualizado el 24-10-2017 01:08:35
Por Neipol
Categoría: Belleza, cirugía, estética

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