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Resurrección después de la muerte: criogenización


De por sí, la inclusión del término criogenización en el diccionario es un fiel indicador de que ya no se trata solamente de una palabra más, sino que está presente en la vida cotidiana. Lo que hace un tiempo se creía una fantasía, hoy es una sólida realidad sostenida por asociaciones con miles de partidarios en varios lugares del mundo. Eso sí, está sujeta siempre a la regulación jurídica: cualquiera puede firmar un contrato cn una firma especializada y asegurarse un congelamiento por determinado lapso de tiempo.

Cada vez hay más individuos que, confiando poco en las promesas de la vida futura de las religiones y fervientemente convencidas de los poderes de la ciencia, prefieren apostar por la resurrección a través de la ingeniería del frío.

Las propiedades preservantes de la congelación son ya conocidas. A 196 grados bajo cero, las células se conservan durante más de mil años; a esa temperatura se detiene la descomposición.

Embriones, esperma, óvulos, piel, huesos, sangre y otros tejidos, son congelados y descongelados en hospitales. Y la tendencia apunta a conservar con el frío partes del cuerpo de mayor complejidad. Un número creciente de científicos y no científicos, se ha planteado seriamente la perspectiva, a largo plazo, del congelamiento y posterior reanimación de personas.

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Ahora bien, ¿qué posibilidades verosímiles hay de volver a la vida? La dura realidad es que pocas, por no decir ninguna. Los efectos del frío, admirables en grado superficial, no lo son tanto dentro del organismo. Un primer obstáculo es el riesgo de que, al enfriarse, los órganos vitales (corazón, pulmones, hígado y riñones) se fisuren y se rompan en trozos.

Para sostener el peligro, la criónica ha recurrido a una técnica algo macabra, la neurosuspensión, que separa la cabeza del cuerpo. La cabeza, es lo que importa realmente según ellos, debido a que en ella se almacena la sutil suma de aspectos psíquicos que conforman rla personalidad. Tarde o temprano, se hallará como despertarla y clonar el resto del cuerpo a partir de su ADN.

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La esperanza se deposita en la nanotecnología, ingeniería a escala molecular. Esta especialización, dará lugar con el tiempo a la creación de máquinas microscópicas de tipo terapéutico. Algunos científicos confían en que haya robots diminutos para entrar al organismo y reparar las células dañadas.

La posibilidad de adelantar la criogenización antes del fallecimiento de la persona, cuando aún se está vivo y aumentan las probabilidades de regresar, chocan con la prohibición de la eutanasia. Las empresas pueden ser acusadas de colaboración con el suicidio. Por otra parte, la resurrección de los cuerpos figura en la Biblia como un designio divino. De aquí que algunos aspirantes a crionautas de buena fe, se pregunten si su deseo no contraviene las disposiciones sagradas.

De llevarse a cabo una reanimación exitosa, las consecuencias sociales serían descomunales. Lo que actualmente se presenta como una opción excéntrica, se convertiría en una elección masiva.

Fecha de publicación 2008-06-15 22:29:00.

Actualizado el 23-07-2017 22:49:45
Por Neipol
Categoría: ciencia, organismo

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