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Ganas de ser inmortal – vida eterna


En la segunda mitad del siglo, las avances de la tecnología permitieron a los médicos disponer de un repertorio de intervenciones tecnológicas sin precedentes. La vida de los enfermos críticos era prolongada en forma nunca imaginada, y la tecnología hizo borrosa la línea divisoria entre esta y la otra vida. Los equipos de resucitación tienen ahora la capacidad de regresar a esta vida a personas “muertas” o casi muertas por bloqueo coronario agudo, embolia pulmonar, ruptura de aneurismas o asfixia por inmersión.

Creada de esta manera una cierta ilusión de inmortalidad (Woody Allen decía “yo no quiero ser inmortal por mis obras; yo quiero ser inmortal NO MURIENDO), la vida de los moribundos era prolongada con ayuda de la tecnología a límites que pronto generaron una airada reacción contraria.
En un artículo polémico se expresaba con indignación que “mantener vivos indefinidamente a los pacientes con cáncer avanzado es condenable”, y se presentaba a la muerte como el amigo que “provee una salida decente y dignificada para un hombre en el periodo crepuscular de la vida”. Porque en verdad el acto de morir se había transformado en un acto solitario, mecánico, deshumanizado. Y hasta YIlich lanzó uno de sus famosos dictums:
“La medicalización de la Sociedad ha terminado con la era de la muerte natural”.

LEER  Evolución de la forma de pensar

Fecha de publicación 2008-05-10 15:30:00.

Actualizado el 30-08-2017 13:21:32
Por Neipol
Categoría: ciencia, tecnología

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