Legrado – El Aborto en las Mujeres

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 utero mujeres legrado infecciones hemorragia feto embrion embarazo dolor aborto Se entiende por legrado a la interrupción del embarazo antes de que el feto sea viable, o sea, antes de que tenga posibilidades de vivir. A efectos legales se considera aborto a la interrupción del embarazo antes de las veintiocho semanas, o a la expulsión de un feto que posee menos de 600 gramos, ya que, a partir de estos datos hacia arriba, se considera parto prematuro. Realmente, en el terreno práctico, todo feto nacido antes del séptimo mes de embarazo tiene escasas posibilidades de vivir, sin el uso de incubadoras. El legrado es muy frecuente, calculándose que un 25% de las gestaciones abortan, sin que puedan precisarse con exactitud esta estadística por la ocultación que habitualmente se realiza de tal circunstancia, aunque es de suponer que el aborto espontáneo, descontando el criminal, se produce solamente en el 10% de los embarazos.

Las causas del aborto criminal pueden ser varias: alteraciones del huevo en el momento de su formación; grandes desgarros del cuello de la matriz; posiciones defectuosas del útero; inflamaciones o infecciones del mismo; causas generales, como infecciones agudas con fiebre (gripe, difteria, fiebre de Malta, tifoidea, etc.) o intoxicaciones (alcohol, grandes fumadoras, tóxicos profesionales, etc.); defectos nutritivos y endocrinos; y finalmente, accidentes o traumatismos violentos.

En la amenaza de aborto, el primer síntoma es generalmente el dolor, localizado en la región lumbar o en el bajo vientre. Simultáneamente con él, o unos días después, aparecen pequeñas pérdidas (señales). Esta sintomatología puede ceder y seguir el embarazo, o bien éste puede interrumpirse aumentando entonces el dolor y la hemorragia, y produciéndose lo que podríamos llamar un parto en miniatura, expulsándose un embrión generalmente muerto. La mujer embarazada debe pensar en la posible amenaza de aborto, ante toda señal de sangre aparecida durante los tres primeros meses de embarazo, siendo en este caso inexcusable el reposo absoluto en cama. El resto del tratamiento debe ser instituido por el tocólogo. Una vez el aborto se ha producido, requiere un reposo de una semana, si no han existido complicaciones.

Las dos principales complicaciones del aborto son la hemorragia copiosa y la infección. Ambas tienen en la actualidad muy buen tratamiento. También en ciertos casos, el aborto es incompleto, no expulsándose todo el huevo, sino que en el interior del útero pueden quedar restos de placenta que obligarán al tocólogo a efectuar un legrado (raspado) para limpiar esta cavidad uterina sucia. Es obligatorio visitarse un mes después del aborto.

Publicado el 28th diciembre 2007 en aborto, dolor, embarazo, embrión, feto, hemorragia, infecciones, legrado, mujeres, útero

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