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Contacto mental extrasensorial entre bebés y madres


Todos los bebés mantienen un poderoso contacto mental con sus madres, siendo capaces de relacionarse parasensorialmente con ellas hasta una cierta edad, aproximadamente la pubertad.

Es más, muchas investigaciones subrayan el hecho de que las madres puedan establecer una comunicación particular con sus hijos incluso antes de nacer. El diálogo entre la
mujer y el feto que lleva en su vientre es una comunicación muy especial y, según las conclusiones de los expertos, muy útil para el posterior desarrollo del pequeño.

Cuando el niño ya ha llegado al mundo, esta relación continúa activamente, aunque con el crecimiento de su hijo se irá perdiendo paulatinamente, a pesar de que siempre continúan existiendo los vínculos extrasensoriales entre padres e hijos.

Existen muchos casos concretos en los archivos del estudio de este tema. Algunos hablan de madres que dieron órdenes telepáticas a sus hijos, por ejemplo, concentrándose y enviándoles la frase “no llores” o “duérmete”, sin necesidad de estar junto a ellos.
Podemos mencionar también el caso de un padre que, ante un accidente doméstico en que su hija se había golpeado y parecía haber quedado inconsciente, pensó con todas su fuerzas:

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“¡Despierta y comprueba que estás bien, que sólo ha sido un susto!”, tras lo cual la niña reaccionó volviendo en sí, como si nada hubiera sucedido.

Una madre relata su caso concreto: “Mi hijo veía cómo el viento empujaba su velero, en un estanque, y lo alejaba de la orilla, sin que éste pudiera hacer nada por recuperarlo. El niño pareció concentrarse y, muy serio, observó cómo el barquito, desafiando las leyes de la física y la fuerza del viento, se acercaba hacia el borde para que él pudiera cogerlo.
Cuando lo tuvo al alcance de la mano no hizo nada y dejó que el viento volviera a llevarlo hacia dentro; cuando quiso que el velero regresara, se limitó a darle la orden mentalmente y, una vez más, contra todo pronóstico, el velero volvió hacia la orilla, con el viento soplando en su contra.

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Pregunté a mi hijo cómo lo había hecho y, con la ingenuidad de sus cinco años, se limitó a contestarme que habló con su barquito y le ordenó que regresara, que le obedeciera, que él era su amo. Y el barquito, obviamente, acató su orden”.

Fecha de publicación 2008-08-07 13:38:00.

Actualizado el 24-09-2017 10:42:52
Por Neipol
Categoría: bebés

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