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Amor entre animales


El corazón es un animal delator. El exceso de energía, la atención concentrada en una pareja, la obstinada persecución y todos los dulces lametones y mordisqueos que los zorros se dedican entre sí, recuerdan sin duda al amor romántico de los humanos. Y los zorros son solo una de las muchas especies que muestran aspectos románticos… “Por eso, creo que los animales aman”.

Escribió en su libro “¿Por qué amamos?” la prestigiosa antropóloga estadounidense Helen Fisher, quien para entender esa locura, bendición, enfermedad, iluminación química o fuego instintivo que sienten los humanos por una pareja rastreó en la etología: la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales. Y los prejuicios cientificistas no la domesticaron.

Estos habían caído desde siempre hasta contra el mismísimo Charles Darwin, el autor de la teoría de la evolución, por defender la idea ‘irracional’ de que los animales sienten cariño.
En un artículo, Darwin escribió una vez sobre una hembra de pato real: Se trataba evidentemente de un caso de amor a primera vista porque ella nadó hacia el recién llegado dulcemente… con insinuaciones de afecto. Charles sostenía que las aves se enamoran unas de otras y que animales de especies superiores comparten pasiones, afectos y emociones similares, incluso las más complejas, tales como los celos, la sospecha, la emulación, la gratitud y la magnanimidad.

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Los estudios más apreciables sobre el tema los ha publicado el etólogo alemán Vitus Dröscher. En su libro “La vida amorosa de los animales” sacó de cuadro y triángulo a los más racionalistas:
¡Qué desconocimiento de la diferencia auténtica entre hombre y animal! La diferencia reside en el dominio mental, en el nivel más elevado de su capacidad lingüística y en su capacidad de transmitir a la descendencia sus conocimientos.
Los sentimientos son de dominio común de los animales superiores y del hombre. De hecho, en el universo de los sentimientos estamos, más bien, por debajo de muchos animales, incluyendo en esto –por desgracia– el apartado del amor.

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Drösher fue más allá del bien, el instinto y el mal: El universo sentimental de los animales tiene una fuerza mucho más arrolladora.
Las mediciones de las curvas de las corrientes cardíacas y cerebrales demuestran que sus sentimientos estallan de modo más abrupto, alcanzan valores superiores y también desaparecen con mayor rapidez y sin reminiscencia.

Fecha de publicación 2008-05-10 15:16:00.

Actualizado el 10-07-2017 21:24:13
Por Neipol
Categoría: amor, animales, sexo

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