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El Amor


Tanto hay escrito sobre el amor… pero parece que nunca se agota todo lo que se puede decir de el.
En mayor o menor medida todos los seres humanos sentimos amor alguna vez, hasta los más inescrupulosos han tenido algún objeto de su cariño. Por el amor nos enternecemos, nos vulnerabilizamos, nos ennoblecemos… por el amor luchamos, soñamos, creamos… por el amor sufrimos, lloramos, callamos, gritamos… las grandes obras de arte, las mejores canciones, los libros inolvidables, todos ellos han sido motivados por el amor.

El amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes, incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional. El amor no sólo está circunscrito al género humano sino también a todos aquellos seres que puedan desarrollar nexos emocionales con otros, por ejemplo, delfines, perros, caballos, etc.

Habitualmente se asocia el término con el amor romántico, una relación pasional entre dos personas con una importante influencia en sus relaciones interpersonales y sexuales mutuas. Sin embargo el término se aplica también a otras relaciones diferentes, tales como el amor platónico o el amor familiar, y también en un sentido más amplio se habla de amor hacia Dios, la naturaleza, la humanidad en su conjunto (lo cual suele asociarse a la empatía), y otros. En la mayoría de los casos significa un gran afecto por algo que ocasiona placer o felicidad a quien realiza la acción de amar.

Filosóficamente, se suele pensar que el amor es el único sentimiento que no posee un sentimiento de polaridad, como es el caso de los demás sentimientos (p.e. paz – guerra). Popularmente suele ser contrastado, evitado o contrarrestado con el odio, desprecio o egoísmo, pero no existe un sentimiento polar definido.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

En su origen etimológico, el amor tiene raíces en algunos vocablos griegos. Una de las traducciones significa semejante, pues los que se aman son semejantes; otra es desear vivamente: amor implica un querer intenso y ardiente; otra significa ligar, conectar, pues lo propio del amor es juntar a los amantes.

Podemos decir que en la persona del “otro” está el objeto formal del perfecto amor: se ama algo porque es bueno, porque encarna la índole del bien: “algo es amado en cuanto tiene razón de bien”. Lo cual no equivale a afirmar la prioridad del amor interesado y la subordinación del bien sujeto al amante. Porque el bien no es bueno porque sea apetecible, sino que es apetecible porque es bueno. Afirmar que el bien es el bjeto formal del amor es fundar no sólo el carácter extático o desinteresado del amor, sino fundar el amor sin más.

El amor que me realiza y perfecciona como ser humano no es inmotivado, tiene causa. Podemos resumir la causa del amor como el bien objetivo y real de la persona amada. Amar es complacerse en el bien que existe en el otro. Y ese amor lo puedo descubrir de varias formas: cuando amo a alguien: es una experiencia activa e inmediata, el objeto directo del amor es el otro; cuando observo el amor en otras personas que se aman: es una experiencia mediata; y la forma más especial es cuando yo soy amado: es una experiencia pasiva e inmediata y el objeto del amor soy yo mismo. Todas estas experiencias ayudan a comprender lo que es el amor: afirmación afectiva o complacida que un ser humano hace de la existencia del otro.

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El amor es la captación de la plenitud y perfección de otra persona en tanto que susceptible de ser realizada por uno mismo y en tanto que en la realización de esa plenitud va implicada la propia autorrealización, de modo que ésta pueda alcanzar una plenitud antes insospechada. Dicho brevemente, el amor es la captación de un otro, de cuya plenitud depende la propia, y de tal modo que ese otro despierta lo mejor que hay en mi mismo. Desde esta perspectiva, el amor es un sentimiento y una tendencia.

En el amor se produce, pues, la unión de dos subjetividades de modo que cada una media en la plenitud de la otra. Por eso, Aristóteles mantiene que la obra del amor es la unidad, S. Agustín que el amor es la tendencia a la unidad y Hegel que el amor es la unidad de la identidad y la diferencia, es decir, la unidad en la que dos subjetividades alcanzan la identificación de una con la otra pero sin que eso suponga la anulación de ellas, al contrario, de tal modo que la diferencia se mantenga.

No fuimos creados ni para ser ni para estar solos. Nadie crece ni se forma solo. Nuestra existencia es siempre hacia los demás, ligada, en comunión con los demás. Podemos decir que en primera instancia esta necesidad personal es vectorial; esto significa como una flecha, con una dirección. Yo necesito a una persona con una intensidad y con una inclinación u orientación muy precisas. Lo necesito para algo, no lo necesito personalmente sino por aquello que la persona tiene o lleva consigo; su cuerpo, su esfuerzo, su destreza, su desplazamiento social, su apoyo…

Este apetito natural de cada ser por su bien sería la forma fundamental y única del amor.
De todo el campo tendencial de los apetitos humanos brotan las respuestas al bien o al mal propuestos; estas respuestas las podemos llamar afectivas. El bien mueve el apetito inmediato, dentro de los cuales incluimos al amor como motor exclusivo de la vida afectiva.

Los niños, en su pureza, suelen ser los más claros a la hora de explicar que es el amor:

“Cuando alguien te ama, la forma en la que dice tu nombre es diferente”

“Amor es cuando salís a comer y ofrecés tus papas fritas sin esperar que la otra persona te ofrezc papas fritas de ella”

“Amor es cuando la mamá ve al papá todo hediondo y de mal olor y dice que es mas bonito que Robert Redford”

“Amor es cuando le decís a un chico que lleva una camisa linda y él se la pone todos los días”

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“Amor es cuando tu perro te lame la cara aunque vos lo dejás solo todo el día”

* El amor es silencioso. ¿por qué te quiero? Porque sos vos. No hay razón alguna y es vano buscar una.
Este amor inferior del deseo es un amor auténtico, y no debe despreciarse en ningún caso, pero contiene más de un elemento de egoísmo y ni se eleva tan alto como el amor en su plena perfección, que va más allá de todas las cualidades deseables de lo amado, directamente a lo amado como persona. Va más allá de su manera de ser, hasta alcanzar su yo, esto es, un yo que subsiste su propia bondad, no como perfeccionar del amantes, sino como amado por sí mismo, en su propia persona.

* El amor es comunión. Los amantes se aman, pero permanecen totalmente en sí mismos, en un determinado sentido, el amor es uno, pero en otro sentido es dos. En cuanto a uno se refiere a que es un vínculo que une, basado en las semejanzas y, en el amor más profundo, una imagen de lo que pueden llegar a ser juntos, del reconocimiento de las posibilidades que se acrecientan por tener al otro al lado.
La comunión en el amor requiere comunidad en bondad, el amor es don en el sentido en el que la unión no suprime a los dos amantes. El término del amor es la identidad del otro, su subsistencia única como persona.

* El amor es un don de sí. Únicamente en la medida en que amo a otros me amo realmente a mí mismo. Con mi amor, me doy, en presente, al otro. Esta autoentrega es indispensable para el complemento de mi personalidad.

* El amor es creador. No es un sentido de ensueño o reposo perezoso, sino una entrega vigorosa hacia la realización que hace crecer en presencia del amante.
El amor no crea la personalidad original del otro, sino que la encuentra. El ser amado existe en el mundo, despliega su personalidad, y simplemente por ser quien es ha hecho que su ser brille en el de la otra persona.

*El amor es recíproco. Amar implica tanto el deseo como el hecho de ser amado. Es posible tener un amor que no sea correspondido, pero de carácter satisfactorio de semejante amor salta a la vista, este deseo de ser amado manifiesta el componente inevitable del amor de sí mismo en todo amor, un amor de sí mismo que no necesita en modo alguno ser egoísta, sino es simplemente la consideración del valor de una mismo como persona, exactamente del mismo modo que uno considera el valor como persona del otro.

*El amor es el valor supremo. El amor lo ha de ser todo o nada. Ni en su ejercicio real, porque podemos amar más o menos, y nunca amar perfectamente. El amor no se opone a la realidad existente alguna, sino que las anima a todas respetándolas. El amor es su propio valor, es el valor de la persona.

Fecha de publicación 2008-04-07 21:23:00.

Actualizado el 20-11-2017 04:37:44
Por Neipol
Categoría: amor, corazón
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