Inicio

Niño con poco apetito?


Cuando nos enfrentamos a un niño con poco apetito, es muy aconsejable saber ponerse en un plano totalmente objetivo y considerar si realmente come poca cantidad, o si come menos de lo que pensamos que debe comer. La mayor parte de los niños pasan en sus primeros años por una fase de inapetencia; pero también, en la mayoría de los casos, ésto no es más que una extrema preocupación familiar (sobre todo de los mayores en la familia). Los pequeños, naturalmente comen, pero menos que los adultos y al igual que los mayores, no todos necesitan igual cantidad de alimento para desarrollarse de manera normal.

Lo mejor es guiarse por el peso, un niño que aumenta de peso según la cifras normales para su edad, no puede considerarse nunca como falto de apetito o, al menos, no debe pensarse que se alimenta escasamente, aunque se precisen ciertos “trucos” para lograr que coma.Si el peso se estaciona durante algunas semanas, en los lactantes o durante meses en niños mayores acompañado de una evidente falta de apetito, hay que ocuparse del tema y consultar al pediatra.

LEER  Receta para cocinar langostinos

En términos generales, se puede decir que la inapetencia se debe a dos causas: o el niño padece una enfermedad (cuyos síntomas más comunes son la fiebre, las anginas, la otitis, infección urinaria, pulmonar entre otras); o que exista un factor emocional o psicológico que la determine. En caso de enfermedad infecciosa o de otra índole, será el médico el indicado para actuar. Ahora bien, si se trata del factor psicológico, será la familia y sobre todo la madre o la persona más directa responsable de la alimentación del niño quien pueda ayudar a solucionar este problema.

Entre los factores emocionales que pueden ser causa del trastorno, se encuentran los celos hacia otro hermano, sobre todo si éste es recién nacido; el excesivo interés por los juegos; el miedo causado muchas veces por el abuso de la TV; el temor a ser castigado; entre otros. Todo ésto puede influir notoriamente en el apetito del niño. La sobreprotección, el capricho, la preocupación desmedida porque el nene se alimente a horas fijas o con arreglo a normas demasiado severas, son así mismo causas de gran importancia en la presentación de la inapetencia. Las madres, ante los primeros síntomas de no apetito, se preocupan aún más, aumentan la sobreprotección y la preocupación; y con ello sólo se consigue aumentar el problema, porque el niño capta este ambiente “raro” y se da cuenta de que está siendo el centro de atención familiar, y que con esto consigue cosas que de otra forma muy difícilmente conseguirá; por ejemplo, logra centrar nuevamente la atención de él, cuando los padres estaban más ocupados con “el nuevo bebé”, etc. Si se le da entonces esta facilidad de conseguir los caprichos que tiene porque sus padres son demasiado generosos ante sus exigencias, el momento de tomar su comida puede constituir una cotidiana “orgía”, porque en ese momento, cada día, hace lo que quiere. De esta manera se forma un verdadero círculo vicioso que hay que saber cortar por el punto más conveniente, antes de que sea casi imposible hacerlo.

LEER  Qué alimentos consumir en el embarazo?

Fecha de publicación 2010-08-24 13:25:00.

Actualizado el 14-10-2017 19:57:10
Por Neipol
Categoría: Alimentación
Etiquetas: ,

Deja un comentario